Enigma - MCMXC A.D

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El tema principal que trata MCMXC a. D. se puede interpretar como una lucha que uno encara en la vida entre la religión y la sexualidad. El tema principal del álbum -"Sadeness (Part I)"- cuestiona las creencias personales del Marqués de Sade, que tenía predilección por la tortura como fuente de placer. Otros temas que aparecen en el álbum están basados en las creencias cristianas y en el fin del mundo descrito en el Apocalipsis bíblico.
MCMXC a.D. empieza con el dulce sonido de una sirena de barco que sería conocido después como el "cuerno de Enigma", y la voz de Louisa Stanley -que era ejecutiva de Virgin Records en aquel tiempo- hablando en "The Voice of Enigma". Le sigue el canto gregoriano "Procedamus in pace!", que introduce el primer movimiento dividido en tres partes que conforman "The Principles of Lust". La primera parte, "Sadeness", recibió especial atención por su única y sin precedente mezcla de cantos gregorianos con ritmo bailable. Triángulos y flautas Shakuhachi sintetizadas son añadidos a la música vocal en francés y los suspiros de la esposa de Michael, Sandra. La canción termina introduciéndose en "Find Love", donde Sandra instruye a los oyentes a seguirla en su lujuria. Cantos revertidos señalan el comienzo de "Sadeness (reprise)", continuando con una pieza corta al piano, basada en la anterior melodía de la flauta Shakuhachi. La flauta reconvertida en cantos de "Hosanna" trae gradualmente el fin del movimiento.
La siguiente canción, "Callas Went Away", es un tributo a la cantante de ópera Maria Callas. Cantos electrónicos de pájaros al comienzo, mezclado con un ritmo lento y sonidos de piano, llevan a los susurros de Sandra y terminan con algunos samples de Callas cantando la aria Ces lettres, ces lettres de la ópera Werther de Massenet.
En "Mea Culpa", el canto "Kyrie Eleison" aparece predominantemente, al lado de las voces de Sandra y la misma flauta Shakuhachi. Acaba introduciéndose en el tema experimental "The Voice and the Snake", que esta basado en "Seven Bowls", la canción de Aphrodite's Child en el cual un grupo de gente describe el fin del mundo de una manera inquietante y espeluznante, tal como se menciona en el Apocalipsis.
Un cuenco cae al suelo y se rompe, enlazando con "Knocking on Forbidden Doors". Unos golpes de batería en la canción se funden con el sonido de una puerta que esta siendo golpeada, antes de que se acelere el ritmo de batería. Entra un fraseo de guitarra para dar paso después a más cantos gregorianos, esta vez, una parte de Salve, Regina, que termina enlazando con la siguiente canción.
El segundo movimiento en tres partes en el álbum, "Back to the Rivers of Belief", empieza lentamente con las cinco notas musicales de John Williams usadas en la película Encuentros en la tercera fase de Steven Spielberg, siguiéndole unos apacibles cantos gregorianos en la primera parte del movimiento, "Way to Eternity". La misma base rítmica de "Sadeness" entra al comienzo de "Hallelujah", acompañado de sonidos de violonchelo. El triángulo y las voces de la primera canción del álbum reaparecen y se repiten en ésta. Se aprecia un cierto estilo arabizante en la música, que introduce el siguiente tema, "The Rivers of Belief", el único del álbum cantado por Michael Cretu. Alcanzado el estribillo en esta canción, la música se para completamente, y una voz masculina desconocida entona el Apocalipsis 8:1: "When the Lamb opened the seventh seal, silence covered the sky" ("Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, el silencio cubrió el cielo"). Esta frase esta sampleada del álbum 666 de Aphrodite's Child (la voz aquí es de John Forst). La canción continúa con la flauta Shakuhachi y la voz de Cretu. El álbum termina con el efecto de estrellas cayentes y el "cuerno de Enigma".
La controversia rodeó a la música de este álbum por su temática religiosa y sexual, particularmente con los tres primeros sencillos sacados de dicho álbum. El video-clip de "Principles of Lust" fue censurado por la MTV y otras cadenas de televisión, las cuales tampoco estaban dispuestas a emitir el vídeo de "Sadeness (Part I)". El álbum mismo estaba censurado en algunos países por la misma razón, mientras los críticos calificaban las canciones de blasfemas. Aun así, la popularidad del álbum lo encumbró al nº 1 en no menos de 24 países diferentes en los que fue editado.
El éxito de MCMXC a. D. influenció los trabajos de B-Tribe (Fiesta Fatal!), Delerium (Semantic Spaces) e incluso de Sarah Brightman (Eden). El álbum asimismo fue el empujón definitivo para la creación de otros grupos musicales que llegaron a incluir cantos gregorianos en su música, como Era, o Gregorian (éste fundado por Frank Peterson poco antes de dejar de colaborar con Michael Cretu).
Adicionalmente, Cretu recibió un total de 1,4 millones de pre-pedidos para su siguiente álbum, The Cross of Changes, que fue lanzado incluso antes que MCMXC a. D. abandonara las listas de éxito cuatro años después.
En 1994, el coro muniqués Kapelle Antiqua y su discográfica, Polydor, demandó a Cretu y a la discográfica Virgin por infringir los "derechos morales" sobre sus grabaciones en el uso del sampleado para los temas "Sadeness (Part I)" y "Mea Culpa". Se llegó a un acuerdo fuera de juicio, en el que Cretu se avino a pagar la correspondiente compensación a los artistas originales del material sampleado.
El trabajo artístico de la carátula de MCMXC a.D. fue hecho por Johann Zambryski, quien continuaría diseñando las carátulas de los próximos cuatro álbums después de MCMXC a.D., mas la de los recopilatorios y las cubiertas de los DVDs. Representa, en una enmarcación gruesa y negra, la silueta de un monje consagrado a una luz brillante, y una cruz cristiana en la parte baja del cuadro enfatizando la temática de las canciones del álbum.
En los créditos del álbum hay varias citas:
"The path of excess leads to the tower of wisdom" ("La senda del exceso lleva a la torre de la sabiduría") William Blake
"The pleasure of satisfying a savage instinct, undomesticated by the ego, is uncomparably much more intense than the one of satisfying a tamed instinct. The reason is becoming the enemy that prevents us from a lot of possibilities of pleasure." ("El placer de satisfacer un instinto salvaje, sin domesticar por el ego, es incomparablemente mucho más intenso que el de satisfacer un instinto domesticado. La razón viene a ser la enemiga que nos previene de algunas de las posibilidades de placer.") Sigmund Freud
"If you believe in the light, it's because of obscurity, if you believe in happiness, it's because of unhappiness, if you believe in God than you have to believe in the Devil." ("Si crees en la luz, es por la existencia de la oscuridad, si crees en la felicidad, es por la existencia de la infelicidad, si crees en Dios pues también deberías creer en la existencia del Diablo.") Padre X, exorcista, Iglesia de Notre Dame, París

Joseph Lo Duca - Xena Warrior Princess Soundtrack Vol. 6

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Disco 1El sexto y último volumen de la colección, un álbum doble con 53 canciones, es el merecido colofón de una brillante odisea musical. Aquí la variedad es ostensible y la calidad de muchas de las piezas alcanza la cúspide del prolífico repertorio del compositor Joseph Lo Duca. Si bien ambos discos tienen leves altibajos, juntos han de conformar una obra gustosa, muy fiel a los mejores momentos de la serie, y representan un fenomenal epítome del universo musical de Xena: Warrior Princess.
Nuevamente dividido en segmentos, el volumen seis nos trae las tres selecciones que recibieron una nominación para los premios Emmy: Fallen Angel, The Ring Trilogy y Friends In Need [sic], de las cuales la primera resultó ganadora en la edición 2000. Asimismo, se incluye una jugosa lista de temas que dejaron huella a lo largo de las últimas cinco temporadas.
Este disco es una pieza fundamental para todo seguidor del programa, pero al mismo tiempo muy recomendable para los amantes de la música de películas y los melómanos en general. Los diversos climas creados en las interpretaciones, los múltiples estilos y ritmos que se pueden encontrar, y la inenarrable belleza de la sección que ilustró el final de la serie hacen de este álbum un exquisito placer.
Fallen Angel: un episodio clave.La apertura está a cargo de la —injustamente única— banda de sonido de Xena que le valió a Lo Duca un galardón Emmy: Fallen Angel. Pero se trata, en mi opinión, de una selección discreta. La atmósfera que requirió el episodio fue bien propiciada y el acompañamiento fue acorde con el sentido de aquel capítulo: acción, suspenso, nostalgia y tensión se hallan adecuadamente traducidas en música. Sin embargo, fuera del contexto en que fueron compuestas (y con esto quiero decir si se las escucha sin referencia directa a las imágenes que representaron), carecen de una presencia firme y de “personalidad propia”, si así se me permite denominarla. Son apenas una correcta muestra de música incidental, de la que destacan Battling Archangels, que sigue la tradición de Xena Kicks Bacchae Butt y Caesar’s Mark, aunque sin lograr el nivel de ambas; Body Snatch, plena de melancolía y misterio, y Back From The Dead, tal vez la más memorable de este segmento por su emocionante desarrollo y por ser el retrato exacto de la escena en que tuvo lugar.
Algo más o menos parecido sucede con Ides Of March. La orquestación es admirable y contundente, pero la esencia de las canciones no dice demasiado si no se las sitúa en las imágenes para las que fueron concebidas. She’ll Be Here es la más significativa de las cuatro, vaticinando en los ritmos y sonidos el desenlace trágico.
The Ides Of March: Callisto en el infierno con música aterradora.Con End Of Days el Disco 1 comienza a tomar color. Es un tema largo, de 6.40 minutos, perteneciente a God Fearing Child, uno de los episodios más rescatables de la floja temporada número cinco. La estructura es muy interesante y de gamas tornadizas, desde el peligro y la anticipación apocalíptica hasta ese final conmovedor y reconstituyente, pasando por las agradables sensaciones generadas hacia la mitad con la sección de cuerdas y los coros celestiales.
Y aquí despunta el material sobresaliente del volumen 6 y de toda la colección: la música de la trilogía nórdica (The Rheingold, The Ring y Return Of The Valkyrie), un ejemplo excelso del talento y la visión de este compositor al que tan poca atención se le suele prestar.
The Ring es tal vez la más extraordinaria canción en la historia de la serie: es épica, heroica, crucial, llena de arrojo y de giros estremecedores y vivificantes. La orquestación es estupenda, plasmando los climas perfectos de la acción y transportando al oyente con una naturalidad increíble a los paisajes y los acontecimientos narrados en las imágenes.
Valhalla combina sonidos extraños con una base en tonos bajos, presuntamente hechos con sintetizadores. El complemento con las escenas es rotundo y casi sin proponérselo se transformó en el leitmotiv de Odín.
La trilogía nórdica: música estridente y novelesca.On A Cow posee tres pautas rítmicas definidas y óptimamente encadenadas: en el primer minuto es vivaz y festiva, con sonidos de tintes medievales; al promediar, la melodía se torna más moderada, y concluye en un tono solemne y conspicuo.
Up The Rhein es otro tema espléndido. Con obvias influencias wagnerianas, es estridente, glorioso y lleno de matices fantásticos. Los tambores y las trompetas le confieren un tono rimbombante que encaja a la perfección en la escena de las valquirias en vuelo sobre el río Rin.
Rhein Maidens no decae en altura y, por el contrario, le sienta de maravillas a las imágenes “subfluviales” y de las doncellas, con una melodía de cuento de hadas bellamente lograda por la sección de vientos, muy colorida y alegre, pero ilustremente reflejada en los preciosos arreglos orquestales.
Out Of Options pone el toque enigmático y conflictivo en medio de tanto color y aventuras, con esos coros lúgubres casi imperceptibles y esos tonos que parecen profetizar un vuelco inesperado en la historia.
The Kiss comienza como el reprise de The Ring, para enseguida combinarse con un estilo más novelesco, cercano a Rhein Maidens, y culminar con una melodía muy romántica sellada por el leitmotiv de la trilogía en serenos acordes.
Return Of The Rheingold mantiene los visos fabulosos, realzando el acento del final feliz, y es la coronación majestuosa de una selección impecable y deslumbrante.
Who’s Gurkhan: música sensual y un gran alarde de dotes para la danza por parte de nuestras heroínas.Bajo el rótulo de Dance Cues se hallan dos de las canciones más sensuales de la serie. Pas De Deux Femmes se encargó de musicalizar la escena más tórrida (y breve) entre Xena y Gabrielle, a quien pronto —para exasperación de muchos— relevaría Lucifer: el voluptuoso baile de Heart Of Darkness, en el que, con suerte, la música era lo último a lo que el espectador le ponía atención. Esta versión es, sin embargo, distinta de la televisada: en lugar del tarareo tiene letra, aunque no tenemos idea en qué idioma está cantada (pese al título, seguro no es francés), y suena más electrónica, gracias a la base y los efectos hechos en sintetizadores.
You Will Dance, acompañamiento de la seductora danza de “Fátima” para Gurkhan, posee un arreglo más familiar a la serie, con profusión de instrumentos exóticos y un estilo árabe en el que la incitación a lo prohibido es magníficamente proyectada
Disco 2El Disco 2 es inaugurado por la inmortal sección de las postrimerías de Xena, A Friend In Need. Con una calidad descomunal, que marcha a la par de la suite de la trilogía nórdica, este octeto de canciones es tan hermoso, tan emotivo, tan sobrecogedor como las escenas en las que nuestra venerada heroína dejó la vida. Curiosamente, el primer tema es Sounds Of War, que abrió la segunda parte del episodio y retrató de manera vigorosa e inquietante la pelea de Xena contra un ejército entero. Aquí es notorio el empleo de instrumentos típicos japoneses, en especial el shakuhachi1 y los redoblantes, combinados refinadamente con una sección tradicional de cuerdas y vientos. Hacia el último minuto y medio irrumpe la melodía vocal y la base con la gaita de The Berserker, que le inviste un significado trascendental y opera casi como un simbolismo de la predestinación de Xena. Una pieza alucinante.
El final: Ni Xena se lo tomó tan en serio...To The Rising Sun es la melodía que se escucha durante la partida por mar hacia la Tierra del Sol Naciente. El comienzo con los platillos es fragoroso, sobre unos acordes casi imperceptibles del shamisen2, pero pronto irrumpe el leitmotiv del capítulo en cuerdas convencionales aplacando el ritmo y dando pie al shakuhachi en esporádicas intervenciones. Este cambio abrupto de ritmos se ajusta con delicadeza a la escena en que Gabrielle y Kenji practican sobre cubierta los movimientos con las estacas.
Sounds Of Life And Death y Snow Falling On Cedars tienen una estructura similar: bases muy apacibles en cuerdas tradicionales, que dotan a las escenas de un aura romántica y etérea, y la bellísima armonía del shakuhachi para entonar ese dulce leitmotiv en distintas escalas. En la última también es clara la presencia del koto3, otro instrumento típico del folclore nipón.
Burning Higuchi es en todo momento aciaga y tajante, pero de una manera muy sutil y armoniosa, dada por la sección de cuerdas en lastimeros compases. En tanto, Die Demon es enfática y abrumadora, bien llevada por los sonidos de la orquesta sinfónica.
Reality Of Dreams es una suerte de rompimiento de la textura de los temas que componen esta selección gracias al uso de sintetizadores electrónicos, que parecen otorgar a la pieza un perfil quimérico con los tonos seráficos y el canto grácil de la voz femenina en primer plano.
Música alucinante para acompañar la batalla final contra Yodoshi.Y finalmente el monumental cierre, que puso broche a una fascinante hazaña musical, es la apoteosis de esta epopeya arbitrariamente desaprobada por sus últimas dos o tres escenas. Xena Vs. Yodishi [sic] tiene absolutamente todo lo necesario en esos muy bien puestos 8.41 minutos: definición, suspenso, valentía, tensión, brutalidad, melancolía, romanticismo, punzante dolor e indescriptible belleza. El primer tercio es un trazo fiel de la acción y la batalla, con la preponderancia de las trompetas y la percusión, y la variabilidad de ritmos y sonidos; el segundo (la muerte de Yodoshi) es iniciado con el conmovedor leitmotiv del episodio en una magnífica sección de cuerdas y vientos que pronto es sustituida por el canto femenino sobre unos breves acordes de arpa o posiblemente koto (la liberación de las almas). En este instante cambia el rumbo de la canción categóricamente hacia la honda angustia y el apremiante desasosiego de Xena, quien sabe con certeza el destino que le aguarda y debe comunicárselo a su compañera. Las cuerdas juegan, de aquí al desenlace, el papel principal, respaldando con esos sonidos gemebundos y enternecedores la desahuciada súplica de Gabrielle y la inquebrantable determinación de Xena, mezcladas con el indecible amor que irradian sus miradas. El leitmotiv de Xena adquiere un matiz sentimental insospechado y augura el remate de la odisea en una atmósfera de profunda emotividad que fue el soberbio complemento de un capítulo inolvidable.
A partir de la novena pieza asistimos a lo que han incluido bajo el rótulo de Bonus Cues: una selección de ocho canciones pertenecientes a las dos últimas temporadas. Return To Chin, The Power Of The Book y Secret Of The Powder son marcadamente orientales, tanto en los ritmos como en los instrumentos utilizados. Haulin’ To The North sigue, en el principio, los pasos de The Berserker, en especial con la percusión y la gaita, pero pronto el ritmo decae inexplicablemente en una serie de ruidos y escalas bajas, muy oscuras, que ponen una nota terrorífica y arcana en el resto del tema.
The Mausoleum es tenebrosa, y recrea apropiadamente el misterio y el temor de lo desconocido con los ritmos cambiantes y hacia el final apacibles pero siempre de naturaleza lúgubre.
It’s Over es una canción tan triste que puede hasta llegar a abatir a quien la escuche, pero es a la vez muy hermosa y resaltó con finura y acierto la escena postrera de To Helicon And Back, un capítulo inusitadamente barbárico. En el sentido canto se percibe el tono elegíaco que parece entrañar la necedad y la desolación de la guerra, y la letárgica base de las cuerdas que antes de terminar se combina con unos efímeros sones de flauta le concede un aire sumamente dramático.
Seeds Of Faith: música mística para la muerte de un profeta.Love Is A Weapon y United In Love corresponden al episodio Seeds Of Faith. En el primero destaca, sobre la percusión sostenida y una base claramente electrónica, el kaval, en cuya melodía casi mística se traduce un ambiente de decisiones claves. La segunda, también con un evidente predominio de sintetizadores, se inclina más hacia la representación del conflicto inminente, y zanja en la muerte de Eli a manos de Ares con los cánticos espirituales y el tono hierático del final.
Las restantes catorce piezas están catalogadas como Special Requests, lo cual plantea el interrogante de quiénes fueron los pelmazos que solicitaron Joxer The Mighty y Xena Main Title, dos temas que ya habían aparecido en volúmenes anteriores (y en el caso del Tema Principal, ¡dos veces!). Por mi parte hubiera preferido que sustituyeran al primero por la adaptación que escuchamos en Warrior... Priestess... Tramp, cantada por las cortesanas del lupanar de Meg, y a la segunda por la versión de los créditos de cierre, que es muy buena e incomprensiblemente nunca llegó a tener un lugar en ninguno de los discos. Una verdadera decepción.
Pero de The Play’s The Thing en adelante, por fortuna nos han convidado con algunos de los temas más simpáticos de la serie, como el de Miss Amphipolis, A Day In The Life (el superclásico), Catching Fish y el numerito de las ya célebres Tres Gabrielles Desnudas. La primera es la comiquísima obertura de la puesta escénica de Gabrielle en el episodio homónimo: “Oigan ya y escucharán el cuento de acción de Xena... Xena... Xena... Xena, Princesa Guerrera. ¡Uuuuuhhh!”. Una payasada selecta.
A Woman’s A Natural Thing/Miss Known World es el doblete de Here She Comes... Miss Amphipolis, en esta oportunidad a cargo de Ted Raimi y no de Robert Trebor (Salmoneus), quien también demostró sorprendentemente sus dotes vocales. El ritmo es teatral y tiene reminiscencias de las películas musicales de la década del ‘50.
A Day In The Life es uno de los tesoros de la colección: es muy sencilla y plácida en casi todo su desarrollo, pero lo mejor es que remite indiscutiblemente a uno de los episodios más queridos y recordados en la historia de la serie.
Catching Fish y Up In The Trees, de otra comedia relajada, Finns, Femmes And Gems, son dos canciones que transmiten naturalmente la distensión y el jugueteo constantes que caracterizaron a aquel episodio. Los instrumentos menos tradicionales le dan un toque agradable e innovador.
Old Ares Had A Farm: la música más flojita de toda la colección... aunque a nadie le importó.Things In Common, Down The Valley, Neighbor Lady y Smelling Mortality son de lo más pobre del disco y de todo el repertorio. La segunda parte del primero fue el sostén musical de las imágenes de Animal Attraction, capítulo visiblemente inspirado en los filmes Western, pero se trata de un tema que por sí solo no despierta ningún interés: es monótono, descolorido, aburrido. Originalmente perteneció al episodio The Dirty Half Dozen, en donde también tuvo un arreglo distinto, mucho más atrayente y descriptivo de la acción (la escena en que atacan el castillo). Los otros tres temas no son “inescuchables”, pero son muy repetitivos y poco originales. Se ajustaron bien dentro del episodio Old Ares Had A Farm, y como homenaje a la música country estadounidense cumplen con su objetivo, pero con una sola canción era suficiente. Así que me quedo con Chasin’ Chickens, que por lo menos tiene algo más de ritmo, es una chistosa evocación de la escena de Ares y las gallinas, y dura solamente 38 segundos.
The Quill Is Mightier es extremadamente ridícula, trivial y muy grasa. Pero como ya dijimos, es simpática y provoca espontáneamente una sonrisa en todo su transcurso, además de rememorar la escena clásica para la que fue compuesta. En tanto, Here Girl es la música de la “guerra de pasteles” en Punch Lines con acordes retozones, un estilo payasesco y algunas citas en el medio.
Este volumen, como hemos visto, tiene sus reveses, pero también nos ha acercado las prodigiosas melodías de la trilogía nórdica y del final de la serie, dos elementos imprescindibles en la antología sonora de una aventura que duró seis años y dejó una imborrable marca en la historia televisiva. De la misma forma, este álbum doble, junto con los restantes, es una muestra acabada de las habilidades del compositor Joseph Lo Duca y constituye un significativo legado musical para la industria del entretenimiento.
1 Instrumento de viento de embocadura, construido con la caña de bambú.
2 Instrumento de cuerda, cuya caja está construida en madera de membrillo o roble chino, y el vástago en sándalo o pino hindú. Posee tres cuerdas de distinto grosor y la caja está forrada con piel de gato o de perro.
3 Instrumento de cuerda, construido en madera de paulonia, que posee trece cuerdas de seda del mismo grosor e igual número de clavijas móviles.
Reseña extraida de: http://www.argenxena.com.ar

Joseph Lo Duca - Xena Warrior Princess Soundtrack Vol. 5

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Lyre, Lyre, Hearts On Fire es un álbum tan atípico como el episodio que le dio origen. Si bien aquel capítulo se puede catalogar como “musical”, la estructura es completamente distinta de la de Bitter Suite. Se trata de un conjunto de canciones pop adaptadas a una historia delirante, que tampoco en nada se parece a otras comedias de la serie.
Y permítaseme hacer una digresión antes de proceder a comentar este volumen:
La primera vez que vi Lyre, Lyre... me pareció uno de los peores episodios, en parte quizá porque doblaron pobremente al español las letras de temas que eran muy familiares en sus versiones originales; pero también porque hicieron una mezcolanza de elementos argumentales sin ton ni son: el acento francés (que en realidad era español) de Jace, un hermano gay de Joxer que apenas había sido aludido en The King Of Assassins, la desesperación de Cyrene en conseguirle un candidato a Xena, la obsesión de Draco por Gabrielle, una tribu de amazonas que nunca antes habíamos visto y jamás volvimos a ver, y en el medio de todo eso un concurso de bandas (???), que fue la excusa para ponerse los trajes de luces y salir al escenario a cantar y bailar.
La primera evidencia de que los productores estuvieron fumando demasiado.Fue necesaria una segunda mirada (y me atrevo a decir que una tercera) para juzgar más en frío la razón de ser de ese episodio tan desubicado, por supuesto luego de predisponerme a desterrar toda clase de prejuicio que pudiera llegar a guardar. Y allí finalmente comencé a comprender la intención de los realizadores: la idea era simplemente ponerse jocosos, así porque sí, tomarse una licencia (entre tantas otras) y hacer del centésimo capítulo una fiesta, en la que nada les importaba más que hacer payasadas gratuitas y divertirse como si fuera el último día de sus vidas.
Una vez que me quedó claro el tono en que fue formulado el episodio, recién ahí pude disfrutarlo. Y una razón vital también fue el disco en sí mismo: los arreglos son impecables, las voces son muy buenas, y las adaptaciones de algunos de los temas son ocurrentes y acertadas para la trama del capítulo. Y de yapa vienen incluidas seis piezas pertenecientes a otros episodios, algunas de ellas imprescindibles.
Cabe destacar que las canciones no aparecen en el orden en que las escuchamos en Lyre, Lyre, Hearts On Fire, aún no entendemos por qué motivo.
Inaugura el disco Sisters Are Doin’ It, una canción popularizada por Aretha Franklin y Annie Lennox, de los Eurythmics. Mientras que la original era más rítmica, más dance, ésta es acompasada (para complementar apropiadamente la coreografía), con menor cantidad de instrumentos y una base cercana al funk. Gillian Iliana Waters, quien interpretó a la amazona Amoria, se luce en su intervención, y Lucy Lawless hace un digno trabajo con su parte.
Gaby tras las rejas.La segunda es im-pre-sio-nan-te. Dancin’ In The Moonlight hasta roza los límites de lo grasa, con ese comienzo de sonidos artificiales, la melodía hawaiiana pegadiza y ese ritmo contagioso que sin esfuerzo conjura a saltar y bailar, resultando tan desinhibido como el mismo Jace. El acento gallego de Ted Raimi es un espectáculo.
We Can Work It Out es una colada (fue descartada de Lyre, Lyre...), pero es una suerte que la hayan incluido porque se trata de una preciosa reverencia al clásico de Los Beatles. Esta versión es bien ochentosa, y aquí la voz de Lucy Lawless brilla en todo su esplendor. Susan Wood suena mucho más parecida a Reneé O'Connor que lo que demostró en The Bitter Suite, aunque se acordó un poco tarde. Uno de los highlights del disco.
Gettin’ Ready es el toque Broadway del álbum: un tema absolutamente simpático, que provoca instintivamente el golpeteo del pie en el suelo, y una sonrisa satisfecha gracias al tono alegre y vivaz que nos transporta a una tierra colorida en donde la vida es bella y todos cantan y bailan como en una comedia musical. El ritmo de jazz al comienzo, el homenaje a Elvis hacia el final y ese desafinado Alabardus son pinceladas memorables en una canción festiva que originalmente perteneció a la obra Bye Bye Birdie (del mismo autor de Annie). La letra fue reescrita por dos guionistas de la serie, Adam Armus y Nora Kay Foster, y aquí podemos oír a la misma Reneé O’Connor cantar (está bien: recitar) sus líneas.
No Talent To Find es un disparate total, pero si se lo toma con cariño termina resultando gracioso: parece un grupo de borrachos golpeando tachos de basura y soplando cornetas de cotillón en la peor de sus noches.
Mamá Rock.Spurned es un interludio rockero, con riffs de guitarra, que prepara el clima para el segundo gran número (en el capítulo) de Draco: Kick Out The Jams, un tema heavy que hicieran allá por 1969 los MC5. Jay Laga’aia la tiene súper clara y bien podría formar su propia banda de hard rock.
People Got To Be Free es el tema final de Lyre, Lyre, Hearts On Fire. En este caso una versión más bailable y electrónica que la original de Los Rascals, de fines de los ‘60. Ted Raimi le pone voz a Jace y a Joxer, Susan Wood de nuevo a Gabrielle y Lucy tiene su parte antes de que se unan todos a la fiesta poniéndole broche de oro a una escena muy jaranera y optimista.
Throwing Kisses es el segundo interludio del disco: una pieza de sonidos modernosos que abre el terreno a Always Something There To Remind Me, una canción hilarante si se tiene en cuenta el estilo de la versión original de Lou Johnson (1964). Mientras que ésta era suave y “rosa”, la de Draco es seductora con el susurro en los versos y el puente, y estruendosa y potente en el estribillo.
Xena Feeds Back es el leitmotiv de Xena en un riff de guitarra, y da pie para esa ridiculez atómica que es Xena Rap: un rap hardcore del que Lucy Lawless no sale demasiado airosa. En cambio, Jay Laga’aia demuestra tener mucha pasta para el rock duro. El tema en sí encaja bien en la escena del episodio y con unas cuantas pasadas se hace querer.
Draco no puede dejar de querer a Gabrielle.At Long Last Lyre es la obertura del capítulo, una melodía que intenta reflejar ese aura extraña y misteriosa con que envolvieron la primera escena. Enseguida se larga War, una canción cuya versión más conocida le pertenece a Edwin Starr, con ritmos más funk y “soul setentoso”, que los electrónicos de esta interpretación. Lucy aparece un poco floja en este tema, Reneé y Ted tienen dos líneas y la mejor parte se la lleva Gillian Iliana Waters (Amoria).
De aquí en más tiene lugar el repertorio de piezas incidentales, aunque en este caso todas presentan algún giro más cercano a la canción popular que al score fílmico. Tara’s Dance es la primera, y es una mezcla de sonidos árabes e hindúes con tema pop y letra en inglés. Hacia la mitad se torna un tanto new age con la base rítmica y los sintetizadores, y la melodía casi “serpenteante”, si así se la puede denominar, la convierte en una de las canciones más sensuales de la serie.
Chertomlik Dance Party es una mezcla furiosa de golpes, sonidos, voces y ruidos, pero el resultado es muy atrayente y le sienta bien a un episodio híbrido como fue Life Blood.
Grieving Dance es la mejor del álbum y una de las más hermosas de toda la colección. Es muy new age, no sólo en el ritmo y en la vocalización, sino también en los instrumentos utilizados. La melodía es cautivadora, en cierto modo sugerente de una experiencia amarga, pero dotada de una belleza y una esencia fortalecedora increíbles. Si recordamos la escena en la cual la escuchamos por primera vez, la cremación de Ephiny en Endgame mientras en ese inolvidable abrazo de nuestras heroínas se entremezclaban infinito amor y profunda congoja, es difícil que no nos sintamos conmovidos. Evoquen también el final de Dangerous Prey, en el cual se escucha esta canción pero con un arreglo diferente, sin la base rítmica, en un tempo levemente acelerado y con el acento puesto en la melodía vocal, esta vez reemplazada por una flauta. Una joya.
Meditation corresponde al episodio Paradise Found, pero esta pieza posee una base rítmica muy electrónica, ausente en la versión televisada y de tintes new age. Gracias a los cánticos hindúes el tema es en partes iguales estremecedor y sedante.
Oportuna interrupción a un flirteo culinario.Honey And Wine tiene una carga de voluptuosidad indescriptible: los ritmos son provocativos, el canto femenino es muy insinuante, y la presencia del kaval y las cuerdas en perfecta proporción le otorgan un aire relajante y propicio para dar rienda suelta a las fantasías. Esta canción fue pensada originalmente para ilustrar la escena de “seducción alimenticia” entre Xena y Marco Antonio, que luego fue musicalizada con el tema pop de Natalie Merchant, Carnival (muy erótico y adecuado, por cierto). Y si prestan atención, cuando esta melodía se atenúa, pueden escucharse los últimos acordes de Honey And Wine.
Amazon Dance Party es la versión extendida de la canción de las amazonas que van a la cancha (perdón, de Gabby Dance), que usaran en el final de Life Blood. Más de lo mismo con una pequeña variación.
Como hemos comenzado diciendo, Lyre, Lyre, Hearts On Fire es un disco atípico. Incluye las canciones más pop de algunas escenas recordadas (de la cuarta y la quinta temporada), y la banda de sonido del episodio homónimo que resultó ser uno de los más extravagantes en la historia de la serie. El producto final es un conjunto de temas que se disfruta enormemente si nos disponemos a escucharlo con la mente bien abierta y los prejuicios sepultados en lo más hondo de nuestras pretensiones.
Reseña extraida de: http://www.argenxena.com.ar

Joseph Lo Duca - Xena Warrior Princess Soundtrack Vol. 4

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Luego de la grata sorpresa que fue The Bitter Suite, el cuarto volumen de la serie es una vuelta a la estructura musical que la identifica: scores de acción y aventuras de gran variedad, con el agregado en esta ocasión de algunos sonidos exóticos, mayor influencia de ritmos étnicos, y una división en cuatro segmentos clasificados por episodio, que facilitan la referencia a las escenas y al tono en que las canciones fueron formuladas.
The Debt fue el segundo intento épico de la serie, un capítulo doble de gran belleza cinematográfica y un interesante guiño de lo que fueron las épocas de Xena como conquistadora despiadada. La música, indudablemente, tuvo mucho que ver en la consistencia y el atractivo de estos dos episodios. Caesar’s Mark es una suerte de secuela de Xena Kicks Bacchae Butt, con una configuración similar, en donde los tambores y el coro en latín (en este caso, alternando voces masculinas y femeninas) marcan un indiscutido “aroma” a Tema de Batalla. La salvaje contienda del principio de The Debt quedó magistralmente complementada con esta pieza.
Flying Ninjas se puede adscribir también a esa categoría, aunque con una musicalización totalmente distinta, mucho más propia de oriente: los bombos y platillos, y el empleo de cítaras típicas de China, le proporcionan un aire muy particular.
Execution Of Xena Pt. 1 tiene un comienzo espeluznante, con los tambores y esos sonidos raros entremezclados, propiciando un clima de situación crítica. El coro en tono casi apocalíptico está perfectamente aprovechado para obrar en cierto modo como epílogo.
Mud Bath/Enter The Dragon es, en principio, un tema de suspenso, con los toques orientales de los gongs y algunos efectos hechos en sintetizadores. El leitmotiv en vientos pone una considerable cuota de tensión y la sección de cuerdas en sutiles compases preludia la segunda parte. En ella hay una anticipación del peligro inminente, bien reflejado en la base de los tambores y algunos sonidos con instrumentos típicos. La atmósfera de resolución en que culmina la pieza es a la vez romántica y crucial.
The Debt: música para volar.The Bath y Taking Flight son, en su composición, semejantes. Ambas melodías se sustentan en las cítaras sobre una base claramente electrónica y en los hermosísimos cantos sin significado alguno de las voces femeninas. El “sabor” oriental de estas piezas es patente.
Visit To The Damned es de estilo más occidental, con acordes pausados y un tono de increíble tristeza bien transmitido por la sección de cuerdas y, al promediar, los vientos (predominantemente maderas), que hacia el final contribuyen a otorgarle a la melodía un tinte más oriental.
La segunda división del disco nos trae la música que acompañó las escenas de A Family Affair, aunque la última canción pertenece en realidad al capítulo A Good Day. Todo el matiz de esta selección es aterrador, definiendo rotundamente un rumbo hacia lo macabro y lo monstruoso. Lambikin’s [sic] Missing y Backstabber son dos muestras palpables del ambiente escalofriante que se intentó recrear en el episodio. Incluso el tema más calmo, Hello Beautiful, tiene un perfil decididamente siniestro, en especial gracias a los violines lastimeros y las voces fantasmales. Who’s Who revela la misma tendencia aunque en un tono más ligado a la acción y el suspenso.
Burning Down The House, como ya mencionamos, corresponde al capítulo A Good Day, aunque es una verdadera fortuna que haya sido incluido en el disco, pues se trata de una melodía preciosísima, muy triste pero llena de ánimo a la vez. El golpeteo casi en ritmo de marcha hacia el final le da un acento genuinamente heroico. Sirvió para retratar de manera conmovedora y exacta la escena en la que los aldeanos debieron incendiar sus propios ranchos para no dejarles nada a los ejércitos romanos. También fue utilizada acertadamente en Motherhood cuando Xena arrastra los agonizantes cuerpos de Eva y Gabrielle bajo la lluvia, en tanto la taberna de Joxer y Meg se deshace en llamas.
Between The Lines: música mística.La sección de la India es un decoroso homenaje a los sonidos de aquel exótico país, representado en el uso de instrumentos típicos y en los cantos masculinos de raíz mística. India’s Different es rítmica y alegre, Tataka es misteriosa y sensual, en tanto Leaping For Tataka crea el suspenso necesario en la profusión de resonancias sobre una base de sintetizadores, que le confiere una presencia muy contundente. Hacia el final se cuela el leitmotiv en acordes más tradicionales. El último tema de Devi, Traveling With Eli, tiene un principio al estilo de India’s Different que de a poco va atenuándose en una melodía pacífica, manifiestamente electrónica, con algunos rasgueos de cuerdas y la voz casi en trance poniéndole el toque espiritual.
En el segmento de otro de los capítulos épicos, Adventures In The Sin Trade, hay una vuelta a los sonidos más tribales, con los ritmos y las voces que distinguen la presencia de las amazonas en la serie. Vale aclarar que la caracterización musical de las distintas tribus de amazonas que conocimos en algunos episodios es un invento del compositor, tanto en lo que respecta a las armonías como a los cánticos que entonan. Así y todo, Lo Duca consiguió crearles una identidad musical muy interesante y muy pronto representativa. Amazon Pyre es una melodía fúnebre, llena de matices enloquecedores y patéticos (la escena de Xena quebrada en llanto ante su evocación de Gabrielle fue magníficamente servida por esta pieza).
The Berserker es de lo mejor de este disco, trayéndonos nuevamente y luego de tanto tiempo los formidables sonidos de la gaita. Los canturreos nos hacen rememorar las viejas épocas del coro búlgaro en The Warrior Princess y The Gauntlet, y le conceden al tema una introducción llena de misterio y tensión. Si bien la base es también electrónica, todo el desarrollo de esta pieza es memorable, cargado de acción, suspenso y heroísmo.
Adventures In The Sin Trade: música tribal y salvaje.Making Camp/Drinking Blood vuelve al bando de las canciones tribales, con el ritmo marcado por los instrumentos de percusión, el clima ritual determinado por los gritos y coros casi indígenas, y los sonidos aislados hechos con una gran variedad de instrumentos.
Xena Vs. Alte [sic] forma parte también de los clásicos de la serie. Con una pauta rítmica absolutamente tornadiza, se constituye en una mezcla interesantísima de sonidos y matices que van desde lo puramente tribal a lo romántico, para concluir en un tono épico que de a poco se vuelve a tornar primitivo. Los climas de la escena están perfectamente establecidos: desde el enfrentamiento en sí mismo, pasando por la manipulación psicológica de Alti, hasta la desgarradora visión de nuestras heroínas a punto de ser crucificadas, la traducción de las imágenes en música es admirable.
Released/Spirit Dance es un impecable desenlace para la odisea: con reminiscencias de la música new age (otra vez se usaron sintetizadores como base), esta canción resume en una bellísima melodía vocal el viraje de la brutal acción hacia la calma y la providencia. La segunda parte adquiere el acento de celebración ritual que culmina “a toda orquesta”.
Bajo el rótulo de Bonus Cues se hallan los dos temas que cierran el volumen. Everybody Dance Now, del simpático episodio A Tale Of Two Muses, es un digno tributo a la música celta. Vivaz, contagiosa, llena de color y energía, nos invita a bailar sin parar.
Por último, I’m In Heaven, de la delirante escena del baile en If The Shoe Fits..., es un ¿homenaje?, ¿parodia? a las películas musicales yanquis de los años ‘30. Los versos “my palms perspire/my stomach churns” (mis manos transpiran/mi estómago se agita) son hilarantes. Y, por cierto, Ted Raimi tiene una voz exquisita.
En conclusión, esta cuarta banda de sonido es un gran aporte —y del bueno— al repertorio musical de la serie. Tal vez el exceso de sintetizadores, que predominan en la selección de la India, la de Adventures..., y en menor medida, la de Chin, le han quitado algo del encanto especial y la solidez de los discos anteriores. Sin embargo, la variedad de ritmos y estilos aquí incluidos, y el empleo de un inventario más amplio de instrumentos le han otorgado un sello propio constituyendo la fiel evidencia de que, sin necesidad de repetir fórmulas, Joseph Lo Duca sabe muy bien cómo lograr una obra notable y placentera.
Reseña extraida de: http://www.argenxena.com.ar

Joseph Lo Duca - Xena Warrior Princess Soundtrack Vol. 3

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The Bitter Suite: A Musical Odyssey fue toda una sorpresa y de las más agradables. Se trata de un musical con todas las letras, de apenas cuarenta y tres minutos, para cuya puesta en escena se emplearon los motivos del Tarot. Y es, además, el mismísimo episodio que resolvió la tan discutida “ruptura”.
Hay que reconocer que el riesgo que tomaron los productores fue gigantesco: tornar una serie de acción y aventuras cuyo sello particular es el azote de cráneos, en un escenario chispeante donde todos cantan y bailan, fue ciertamente un vuelco muy audaz. Podían, en el intento, perder a muchos de los seguidores más efusivos y caer en el grotesco absoluto. Por otro lado, estaba la posibilidad de que la idea cuajara y para ello era necesario poner todo el esfuerzo y el talento a disposición de una empresa esmerada, prolija y, sin dudas, osada.
Afortunadamente, el resultado fue una delicia. The Bitter Suite se transformó en el mejor capítulo de la irregular temporada número tres, en uno de los favoritos del público y en un novedoso precedente en la historia de las series televisivas. Laureles que consiguió sin escatimar recursos económicos (el presupuesto fue un 50% mayor que el de un episodio estándar), pero que fueron bien merecidos gracias a la complejidad del argumento y la estética visual, y la calidad de las voces y las composiciones.
“¡Venganza!”En este comentario se detallará, no solamente el contenido del álbum, sino el episodio como un todo indisoluble, ya que sus componentes en conjunto (libreto, canto, música, actuación, coreografía, vestuario), han contribuido con igual peso en esta memorable “odisea musical”.
The Sweat Hut es el tema que nos introduce al ritual de purificación al que se somete Gabrielle luego de la infausta experiencia con Hope. Fiel al score de la serie y a la caracterización de las amazonas, la melodía primitiva con los tambores y los ruidos tribales crea un clima propicio de tormento y agonía. El ritmo se atenúa cuando irrumpe el doliente canto de Xena y enseguida el diálogo con Ares, para luego dar paso a una suave sección de cuerdas en la que se cuela el leitmotiv de Callisto (Slapped Out Of It). En esta parte se puede distinguir la combinación de instrumentos electrónicos y tradicionales, además de algunos acordes de fondo del kaval. En el último minuto (Xena’s In Town) el ritmo se vuelve más intenso, acompañando muy bien la acción y poniendo el toque espeluznante y salvaje con la gaita.
“¡Esto es Ilusia!”Horrible Drag/On The Edge/Song Of The Fool comienza con una fugaz pincelada del coro de The Warrior Princess, que parece augurar un rumbo violento, inmediatamente reflejado en la música y en los instrumentos utilizados. La percusión y los vientos le dan una esencia aterradora, que encajó a la perfección en las espantosas imágenes de la pobre Gabrielle siendo arrastrada por media Grecia. La segunda parte es más calma, aunque los sonidos continúan transmitiendo oscuridad e inquietud, y la sección que ilustra la caída por la cascada se vuelve novelesca con los acordes y a la vez perturbadora con los cánticos.
Una curiosidad de esta canción es que sólo la última parte (Song Of The Fool) está registrada en estéreo. No fue hasta varias pasadas más tarde que descubrí esto, aunque ciertamente siempre me pareció que este tema sonaba distinto de los demás. Cualquiera que haya sido el fundamento para emplear esta combinación, pienso que le sentó muy bien para generar una ruptura entre lo bestial y apocalíptico de los dos primeros tercios y lo fabuloso y colorido de la bienvenida a la tierra de Ilusia.
Acto IIY aquí es donde comienza “el canto y la danza”. Confieso que la primera vez que vi este episodio y llegó el turno de esta escena (la de Song Of The Fool) mi asombro fue mayúsculo. Ya me había sorprendido sobremanera el hecho de ver a Xena aporrear inusitadamente a Gabrielle, pero cuando se largó este cuadro ya no podía creer lo que estaba contemplando y oyendo: ¡Callisto vestida como idiota y para colmo cantando! Mi primera reacción fue soltar un socarrón comentario para mis adentros, del calibre de “¿Y estos qué se fumaron?”. Pero pronto, al percibir el tono y la intención de este capítulo tan insólito como innovador —y máxime siendo una ferviente amante de los musicales—, comprendí que estaba asistiendo a uno de los hitos en la serie y en la televisión misma.
Song Of The Fool es una suerte de obertura para ese mundo fantástico y casi surrealista que fue Ilusia, con armonías juguetonas en un principio y muy estridentes al final. La introducción vocal a cargo de Callisto (Michelle Nicastro) evidentemente señalaba que de allí en adelante nada iba a tener relación con la estructura habitual de los demás episodios. Sin embargo, cuán grato habría de ser el descubrimiento...
Callisto, como Aleph, será la guía de Xena en la tierra de Ilusia.What’s Still Unwritten es un número a toda orquesta, que nos transporta al universo quimérico de Ilusia. La parte de Callisto combina versos recitados y cantados, y los animales generados por computadora contribuyen a acentuar esa atmósfera rara y con tintes de fábula con que se envolvió el desarrollo de este acto. La melodía vocal en el estribillo es muy alegre y colorida, sobre una base instrumental contrastante, algo más “densa” y potente. De algún modo, esta canción me trae reminiscencias de las películas musicales de Disney, en donde la algarabía y el color juegan un papel preponderante. La letra, por el contrario, es profunda, y hasta aquí descriptiva de la ambigüedad en la naturaleza de Xena y en la elección que debe tomar: sucumbir ante la podredumbre de su oscuridad y consumar su venganza, o dejar el odio atrás y renacer en una “verdad” que sólo podrá aprehender si subyuga su rencor. Por supuesto que Xena aún no puede reparar en esto, ya que está tan pasmada como el espectador y todavía no termina de entender por qué todos están cantando y bailando. La significación es muy adecuada y bien lograda en la rima, incluso alardeando alguna que otra figura retórica, como la aliteración a cargo de la Serpiente.
Little Ditties es un intercambio casi dialogado entre Callisto y Xena, en el que se deja claro que la heroína no tiene la más pálida idea de lo que está haciendo allí. Con un solo lúcido verso Callisto le hace notar muy sagazmente que la razón de su llegada a la tierra de Ilusia es su odio y su rencor hacia Gabrielle.
Callisto aparece vestida durante la canción como El Tonto en el Tarot, en tanto Xena exhibe el atuendo de la Alta Sacerdotisa. No sólo los trajes y los accesorios son extraordinariamente similares a los motivos diseñados en las cartas, sino también la escenografía y algunos detalles visuales a los que hay que prestar mucha atención. Y esto es una genuina prueba de que nada fue librado al azar en este episodio: se ha tenido en cuenta hasta el más insignificante pormenor, tanto en la forma como en el contenido.
Joxer es el encargado de escoltar a Gabrielle.Into The Chandra/Joxer The Mighty/Prepping Gabby nos presenta el arribo de Gabrielle a Ilusia. Es mucho más breve, de apenas un minuto y fracción, lo cual da la pista de que alguien como Gabrielle es más proclive a tomar la ensoñación y el idealismo de un sitio como Ilusia más naturalmente. Esto se nota del mismo modo en la letra y en el tono, que se valen principalmente de la comicidad. Joxer, vestido como El Ahorcado, se encarga de entonar una sucinta adaptación de Joxer The Mighty con un excelente arreglo instrumental, cercano a la juglaría, que simplemente se limita a obrar como un recibimiento para Gabrielle, quien a pesar de mostrarse algo azorada, no pide mayores explicaciones y tan sólo se deja llevar.
Y aquí merece destacarse que la elección de las respectivas guías fue muy astuta, casi como “un guiño al espectador modelo”: en tanto Xena es conducida por Callisto, su acerba enemiga, a Gabrielle le chantan la compañía de Joxer, un personaje que las más de las veces es menospreciado por su estupidez y su ingenuidad. En este punto entra en juego un delicado simbolismo: de algún modo, es irónico que alguien que odia tanto a Xena se vuelva aquí su consejera y la persuada para dejar atrás todo el encono que la martiriza. Por otra parte, la presencia de un mentecato como Joxer guiando a Gabrielle opera como alegoría de esa mortificación siempre latente que sufre nuestra poetisa al creer que nadie la toma en serio y que todos piensan que es una tonta ayudante. A la vez que tanto Callisto como Joxer funcionan como la contracara de Xena y Gabrielle, respectivamente, en cierta manera cumplen también con la tarea de recordarnos la esencia de ambas: Xena es la feroz e insensible guerrera que corrompió un alma inocente (la de Callisto) pero al mismo tiempo capaz de vencer ese lado oscuro; Gabrielle, la jovencita entusiasta que anhela convertirse en mucho más de lo que el destino le tiene reservado y —lo más importante— que le den el crédito que merece.
“Guerra y Paz”Con la monumental War And Peace, las guías se van a encargar de escoltar a Xena (personificando al Caballero de las Espadas) y a Gabrielle (ataviada como La Emperatriz) a la vida a la cual en apariencia pertenece cada una. Esta dualidad está marcada admirablemente en los climas musicales que contraponen, por un lado la violencia y la sordidez de los guerreros, y, por el otro, la mansedumbre y la monótona cotidianidad de los aldeanos. Mientras que War es vivificante y ostenta algunos retumbos de marcha militar, Peace es muy “rosa” y posee un acento festivo, en el que los pajaritos y las florcitas son lo primero que nos viene a la mente al escucharla. Esta parte me recuerda mucho a Belle, del musical La Bella y La Bestia, no sólo por la estructura orquestal y melódica, sino también por las imágenes en que se sustenta.
“Eres la más divina y deliciosa guerrera”Ares, en la piel del Emperador, es toda una sorpresa aquí: su voz irresistiblemente seductora complementa en forma muy sensual al elogio de los guerreros. En tanto, el tonillo sarcástico de Lila en Peace sirve para quebrar ese ambiente tan idílico como inverosímil del “hogar dulce hogar”, y dejar en claro que Gabrielle está allí con una misión qué cumplir: llevar a cabo su propia venganza contra quien la condujo por un camino supuestamente erróneo.
La canción alcanza todo su esplendor con el contrapunto vocal entre guerreros y aldeanos, que aunque dificulta la comprensión de lo que están diciendo unos y otros, siempre es un recurso estético de gran impacto. La letra es casi brillante, y en los alegatos de cada bando se alternan el humor y el absurdo con algunas sutilezas y unas consonancias muy bien granjeadas. La coreografía es muy interesante y sin duda pone énfasis, a la par de la escenografía, en el garrafal estereotipo que constituyen —cada uno a su modo— ambos “hogares” en los cuales se da la bienvenida a sus “hijas dilectas”.
El Ermitaño y la Justicia confirman el deceso de Gabrielle. Xena se ve muy confundida.La escena de Gab Is Stabbed ha de dejar plasmado el punto de inflexión en la historia. Aquí Xena y Gabrielle, aturdidas por la angustia y encrespadas por la instigación de los guerreros y los aldeanos, se enfrentan. Xena perpetra su venganza asesinando de una estocada a la pobre Gabrielle. Joxer entra con las ropas de El Ermitaño y, en silencio, confirma el deceso. Xena apenas tiene oportunidad de reaccionar ante lo que ha hecho, cuando aparece Ares y comienza a entonar una voluptuosa alabanza a la barbarie y la malevolencia
Acto III Ares y Xena, en un baile sensual y morboso, alrededor del cadáver de Gabrielle.Kevin Smith se luce con esa voz aterciopelada y sugestiva en Melt Into Me, un pseudotango que se ajustó dignamente a la coreografía y al sentido de la escena. Xena, aquí encarnando a La Muerte, es a la vez la musa y la destinataria de los versos. Callisto arremete con Let Go, como La Justicia, y obra no sólo como la voz de la conciencia de Xena, sino también como una analogía de los ideales de Gabrielle. Xena se muestra confundida, casi al borde de perder la compostura al percatarse de que en verdad mató a su amiga. Cuando Gabrielle entra vestida como La Fuerza y Xena cae en la cuenta de que todo es una ilusión, el espectador está tentado a pensar que Xena reparó en las palabras de la Justicia y parece lista para dar un paso en la dirección correcta. Pero, no... no aún.
Xena y Gabrielle confrontan sus sufrimientos dentro de La Torre.Dead?/Hearts Are Hurting (Part 1) comienza terroríficamente, con unos sonidos desconcertantes y unos estruendos que sirven de apoyo para el antagonismo de las heroínas. Ellas se encuentran dentro de La Torre, un recinto decadente y lúgubre en donde se ocuparán de exteriorizar sus penas. Este dúo empieza como una elegía individualista de ambas, quienes aún ciegas de dolor y venganza sólo se limitan a plañir cuán heridas están y muy pronto a echarse en cara todas las culpas. Lucy Lawless demuestra meritoriamente sus dotes para el canto, en tanto Susan Wood, a pesar de tener una linda voz y un notable registro, no llega a sonar del todo como Gabrielle y no termina de captar su esencia. De todas maneras, el fundamento de esta canción —oponer las aflicciones de cada una— es pertinente y está bien traducido en la melodía, el tono y la instrumentación.
Xena y Gabrielle se echan en cara las culpas.The Deliverer, o el tema de Dahak, es del tipo incidental y genera muy apropiadamente el miedo, el tormento y la destrucción, no sólo de la escena en sí misma, en que los odios de Xena y Gabrielle son ahora confrontados con un odio superior, sino de todo el desarrollo de esta historia nefasta que comenzó en el capítulo homónimo.
Acto Final Hate Is The Star... o la convención de archienemigos.Hate Is The Star vuelve a traerme ecos de La Bella y La Bestia, en este caso de The Mob Song, a la que se asemeja tanto en la melodía, como en la base coral. El tono es sombrío, y proyecta de manera acertada el dilema que azota a las dos protagonistas: es el odio y el resentimiento lo que las enceguece y las tortura, y sólo deben estar dispuestas a derrotarlos con el amor que sienten mutuamente (¡esto sí que suena cursi!).
Por fortuna, Xena y Gabrielle son lo suficientemente despiertas como para darse cuenta de que superar ese rencor putrefacto que las consume es el verdadero renacimiento del que se hablaba en el principio, y que así pueden finalmente “cerrar el círculo”. Hearts Are Hurting (Part 2) es una sentida confesión de esas emociones atroces que les desbarataron la fe tanto en la otra como en sí mismas, y pronto se transforma en la reafirmación de los sentimientos genuinos que siempre las han unido desde el comienzo mismo de la amistad. El final del dúo, a toda orquesta, es reforzado por la liberación de Xena y Gabrielle de sus ataduras, y por la desintegración de las figuras que representan todas las abominaciones del pasado.
Xena y Gabrielle se sinceran.¿Qué más queda por resolver ahora? Durante The Way Out, una pieza que comienza plácidamente y con sonidos paradisíacos y luego alterna acordes tétricos y una insufrible carcajada maléfica, se van a revelar ese par de incógnitas: una, cómo demonios hicieron Xena y Gabrielle y todos los demás para aterrizar en Ilusia; la otra, quién diablos es esa cargosa figura encapuchada que quedó flotando aviesamente por ahí.
La explicación de que Solan creó Ilusia para que su madre y Gabrielle arreglaran sus problemas no fue del todo convincente, si se me permite hacer la observación, pero fue en definitiva eficaz, y le dio a Xena la excusa oportuna para sincerarse con su hijo y comunicarle la verdad de su propia boca. En tanto, que la figura encapuchada fuera Ming Tien, era de preverse, porque si Dahak es la punta de la madeja de ese odio emergente entre Gabrielle y Xena, entonces Ming Tien es el otro extremo: ambos fueron las raíces de toda esa oleada de mentiras, decepciones y traición.
Xena desnuda su corazón ante su hijo y su compañera, recibiendo el perdón.El desenlace de la odisea llega con la fenomenal The Love Of Your Love, una canción muy conmovedora en la cual Lucy Lawless deja el alma y da rienda suelta al costado sentimental de Xena. Este tema, por momentos, se aproxima más a una balada pop que a un número musical, gracias a la incursión del piano y la guitarra, pero no deja de ser hermoso, y la letra es franca y enternecedora. Evidentemente, Xena se estuvo juntando mucho con Gabrielle, porque aquí ha parafraseado uno de sus apotegmas recurrentes: “perdona a quien te hiera, haz bien a aquellos que odian.” ¿No es un tanto extraño escucharlo de Xena? Pero ésa es, justamente, la lección que las dos terminaron aprendiendo de aquel extravagante paseo por Ilusia: perdonarse es salvarse; y romper el ciclo del odio y la violencia con amor y compasión es esa escurridiza verdad que ambas intentaron desesperadamente alcanzar, pero que por un instante olvidaron buscarla allí mismo donde siempre había estado escondida: sus corazones. (Sí, por extra súper requete híper cursi que suene, también).
Passing Through combina preciosamente la sección de cuerdas, vientos y percusión en ese auspicio del gran final, y acompaña con una melodía inspiradora la transición entre los dos mundos. Los rasgueos de guitarra hacia la culminación son un detalle muy lindo y preludian un cierre emocionante, en cuyas imágenes se consolida el vínculo de amistad (o lo que fuere) con más vigor que nunca.
“Estamos en casa”Fueron casi tres cuartos de hora de acción, drama, intriga, tensión, y un despliegue de ritmo, color y sensibilidad a pleno. Y como no podía ser de otra forma, mis ojos estaban, a esta altura, humedecidos en lágrimas; me atrevo a afirmar que también los de muchos otros espectadores. Y es que The Bitter Suite consiguió unir el encanto particular de la serie y la magia de esos dos personajes tan entrañables que son Xena y Gabrielle, con la complejidad escenográfica y la fuerza emotiva de un musical.
El resultado de tamaña aventura fue, como dijimos en un principio, maravilloso. Y fue, de hecho, una auténtica demostración de que quienes hacen el programa no son sólo una manga de oportunistas que disfrutan poniendo al aire un producto caprichoso y trivial, sino que se trata de personas con perspectiva y talento, que no subestiman a su público y no se amedrentan ante ningún escollo.
Reseña extraida de: http://www.argenxena.com.ar

Joseph Lo Duca - Xena Warrior Princess Soundtrack Vol. 2

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En este segundo volumen encontramos una mayor variedad de estilos, y arreglos más complejos y cuidados (lo cual es un punto a favor), pero menos consistencia en cuanto a los rasgos representativos de la acción y del desarrollo de los personajes. Este disco adquiere pleno sentido sólo si se lo considera como complemento del anterior, en el que la cabal representación musical de las situaciones y la delimitación de una estética definida (por cierto innovadora) eran sus principales armas. Las canciones de este volumen pertenecen exclusivamente a la segunda temporada, pero de todas maneras obran como añadidura del primero, y ambos, en conjunto, son la muestra acabada del universo musical que la serie delineó en sus dos primeros años de vida. Si distinguimos en las dos temporadas iniciales un rumbo concreto y afín (se trata, en mi opinión, de los dos mejores ciclos de la serie, junto con el último), entonces percibiremos en ambas colecciones un producto completo e indisoluble.
Abre el disco el Tema Principal en su versión extendida, ya conocida en el volumen anterior.
At Mother’s Tomb es una melodía triste pero bellísima a la vez. La instrumentación es convencional, dada por la sección de cuerdas, y la voz femenina contribuye a ponerle un toque de “color” oriental. El final es emocionante.
Girls Just Wanna Have Fun: Xena les patea el trasero a las bacantes.Xena Kicks Bacchae Butt es una pieza impresionante que, a pesar de no tener mucho que ver musicalmente con el capítulo que le dio origen (Girls Just Wanna Have Fun), recuerda a las salvajes batallas romanas de los clásicos del cine épico. Brutal, con los tambores marcando el patrón rítmico —bélico en todo sentido— y el coro cantando en quién sabe qué idioma, alcanza un tono casi bíblico. Son poco más de dos minutos en que el oyente no podrá despegar su imaginación de los cruentos campos de guerra, con soldados y caballerías amasijándose unos a otros.
Pop Goes Xena sigue, al comienzo, el perfil del tema anterior, aunque en un tono más familiar a la serie, incluyendo el leitmotiv antes de decaer en el ritmo hacia el final.
Quicksand, Squeal, Talk With Solan, Xena Is Bitten, Restoration y Swamp Creatures/Imposter son temas de menor peso en el disco, destacándose de todas ellas Talk With Solan, con un desarrollo apacible y de acordes que reflejan angustia y dolor. En el final se eleva un poco el tono para pintar una situación sumamente triste (recordar las expresiones del rostro de Xena al alejarse de Solan en el desenlace de Orphan Of War).
Sword Fight y Capoiera Fight (creo que quisieron decir Capoeira), si bien no se correlacionan musicalmente son dos piezas que fácilmente se pueden incluir en la misma categoría de Tema de Batalla. En Capoiera Fight los sonidos son más tribales, con la percusión marcando la pauta de una pelea más primitiva. En tanto, Sword Play expresa muy efectivamente en sonidos y en ritmo el enfrentamiento con espadas.
Homeland es la musicalización de Glede Ma Glede, una melodía hermosísima a la que se ha hecho justicia en la instrumentación, pese a que se puede distinguir claramente el uso de sintetizadores como base. Los acordes son suaves, cadenciosos, y transmiten en todo momento armonía y paz, y una suerte de “vuelta al origen”.
Los temas del 10 al 15 pertenecen al primer capítulo épico de la serie, Destiny, y son una sólida muestra del eclecticismo del compositor Lo Duca. En tanto You Really Believe That, Friend y Crucifixion Of Xena/Up The Mountain son composiciones de raíces más occidentales, las restantes combinan ingredientes de la música celta y hasta algunos sonidos africanos (fundamentalmente el comienzo de Many Winters Ago y la excepcional Stowaway), y describen perfectamente la esencia de aquel episodio clave que nos reveló el punto de inflexión en la moral de Xena. Con esta suite, Lo Duca recibió su primera nominación para los premios Emmy por la música compuesta para Xena: Warrior Princess.
Sin embargo, la gran ausente de la selección es la bellísima Fraoch A Ronaigh, o mejor conocida como La Canción de M’Lila (que, vale aclarar, no es original de Lo Duca). Esta pieza imprescindible se puede hallar en el álbum homónimo del grupo Mouth Music.
Rrarr es una canción muy especial: debe ser escuchada con el estado de ánimo adecuado, porque de lo contrario, para los oídos poco acostumbrados a ritmos y sonidos ajenos, puede llegar a resultar dormitiva y demasiado larga. El kaval le otorga una cualidad inusitada y la armonía lánguida, melancólica pero no por ello sombría, es capaz de apaciguar hasta a las bestias.
Friend es una combinación de You Really Believe That y Up The Mountain, pero traduce en los acordes la seducción, el tino, la desconfianza y la traición que caracterizaron al episodio.
Destiny: un momento crucial en la vida de la guerrera.Crucifixion Of Xena/Up The Mountain comienza tenebrosamente, y al rato prorrumpe en una armonía suave pero inquietante que ayuda a visualizar la situación límite de la crucifixión. La segunda parte es hermosa, y las arpas que acompañan la caída de la nieve en las imágenes encajan deliciosamente en una escena en todo conmovedora (Gabrielle conduciendo a Argo con el cuerpo moribundo de Xena sobre el monte Nestos). Esta pieza también fue empleada en When Fates Collide cuando “la voz visionaria de Atenas” Gabrielle estuvo a punto de ser crucificada.
To The Rescue crea una atmósfera en principio de misterio y tensión hasta que se transforma casi en un himno de batalla, que concluye con una melodía heroica y, hacia el final, más acompasada.
Fighting Destiny está en el equipo de Pop Goes Xena: también incluye el leitmotiv y un tono de constante acción marcado por los vientos y la percusión.
The Ballad Of Joxer The Mighty es un clásico de la serie. Con un ritmo de malambo (que no creo que haya sido premeditado) y una letra memorable, por lo ocurrente y divertida, el himno de nuestro bien amado Joxer es de las joyitas de la colección.
Los temas del 20 al 23 son una selección de A Solstice Carol y en general son tan intrascendentes como el episodio para el que fueron creados. No son malos, pero mantienen un patrón común, que se aleja un poco de la estética de la serie y no escapa del encasillamiento de la canción navideña. Solstice Night es adorable, en especial cuando acompaña la escena de los niñitos, aunque en algún pasaje desafinen que da calambre. El nivel se eleva un poco con el último, More Fun And Games/Feather Fight, de melodías y ritmos variados, alguna que otra cita y un tono retozón que concluye a toda orquesta.
Hard Core Fishing y River Wild pertenecen a uno de los episodios más sangrientos de la segunda temporada, The Price. El primero tiene una apertura potentísima, con la gaita de fondo y la percusión poniendo el toque primitivo para repentinamente cortar ese ritmo frenético y dar lugar al leitmotiv en plácidos acordes. El segundo es salvaje, estremecedor, y por momentos pone la piel de gallina con esos gritos tribales o los coros macabros hacia el final. Un tema muy representativo del capítulo.
Lost Mariner: intriga y tensión en la música de un episodio inolvidable.Caught In The Current es de uno de mis episodios favoritos, Lost Mariner, y es admirable la manera en que remite al mar, los naufragios y las tempestades, con el vaivén de sonidos y ritmos, y el nerviosismo generado en todo su desarrollo.
Callisto Becomes A God tiene una estructura musical muy similar a The Wrath Of Callisto, pero muy bien adaptada a la escena para la cual fue concebido. La instrumentación es convencional, aunque se advierte un astuto empleo de los ritmos para generar un clima en cierta manera apocalíptico.
Como hemos dicho, este segundo volumen obtiene mayor significación cuando se lo presupone como la “secuela” del primero: el concepto musical se mantiene y se enriquece, y nos proporciona algunas herramientas más para penetrar en el peculiar universo musical de la serie y de su compositor, Joseph Lo Duca.
Reseña extraida de: http://www.argenxena.com.ar/

Joseph Lo Duca - Xena Warrior Princess Soundtrack Vol. 1

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El primer volumen de la colección contiene las canciones de la primera temporada más algunas de las piezas que formaron parte de la trilogía de Hércules. En este disco se puede distinguir la interesante combinación de ritmos étnicos con la música incidental que se acostumbra en las suites fílmicas, siendo el resultado un distintivo particular en todo el desarrollo de la serie.
En el tema principal (el que acompaña la presentación del programa en tanto un narrador nos introduce al universo de Xena) puede apreciarse con un mejor “panorama” acústico la magnífica mixtura de sonidos tradicionales con el coro de mujeres búlgaras y la llamativa entrada con la gaita. La percusión marca la pauta métrica, y los vientos, principalmente trompetas, sellan el inconfundible y pegadizo leitmotiv de Xena, sobre una base de cuerdas en escalas bajas. El puente es una melodía extraordinariamente romántica, muy bien reflejada con el contraste de la base y la sección de cuerdas en tonos más altos. El acento es heroico, y traduce apropiadamente el poder, la pasión y el peligro que caracterizan a la historia. El crescendo hacia el desenlace, en especial dado por los tambores, pone el broche a un tema realmente excepcional.
The Warrior Princess: una canción que a gritos dice “Ésta es Xena.”The Warrior Princess es —sin dudas— una pieza de colección y un símbolo inequívoco de la estética musical de la serie. El comienzo es inquietante, con el visceral canto de una solista al que pronto se le suma el resto del coro. En seguida se larga una melodía potentísima, definida por los tonos bajos, los tambores y las voces femeninas en búlgaro, que pese a que nadie entiende qué es lo que están diciendo, reflejan admirablemente los rincones oscuros del alma de nuestra heroína a la vez que su salvaje ímpetu en el campo de batalla. El tema nos remite al mismísimo comienzo de la epopeya, en el capítulo homónimo de Hércules, cuando Xena aún era malvada: la brutalidad, el primitivismo y el apasionamiento que identificaron a aquel recién estrenado personaje se ven proyectados de manera perfecta en los ritmos de esta canción. The Warrior Princess se convertiría de allí en más en el asiento musical de un sinfín de batallas, al mismo tiempo que de los “hitos” en la semblanza moral y psicológica de la guerrera (recordar la escena de Destiny en la que Xena definió su rumbo hacia la iniquidad, entre otras). Verdaderamente, una joya.
Darfus es también una composición excelente, con una potencia muy marcada por los tambores y la generación de una atmósfera escalofriante, casi de rito sanguinario tribal, con el uso de cuernos, címbalos y el ocasional “zumbido” de las cuerdas y vientos en unos acordes que pueden llegar a turbar hasta al más estoico de los mortales.
Soulmates es puro romanticismo y melancolía en perfecta simbiosis, otorgada por ese sonido plañidero y bellísimo del kaval1.
Burial, compuesto e interpretado por Lucy Lawless, nos transporta al ambiente sombrío y desgarrador de la cremación de Marcus en el episodio The Path Not Taken, así como también a los demás momentos en que alguno de los personajes lloró la muerte de un ser querido. El final es apacible y muy conmovedor, en el que además se vislumbran los acordes del leitmotiv en un tono altísimo sobre cuerdas.
Xena And The Big Bird es en todo sentido épico: el leitmotiv de Hércules es rápidamente reconocible y la orquesta convencional, con las dosis exactas de vientos, cuerdas y percusión le confiere un matiz que describe eficazmente la escena fantástica y de aventuras para la que fue creada esta pieza (el episodio Prometheus). Otro tema del disco que mantiene este patrón musical es Giants, de otro capítulo con inspiración mitológica: The Titans.
Gabby Dance (o la canción de las amazonas que van a la cancha, como a mí me gusta llamarla) es un pegadizo himno tribal, pleno de ritmos primitivos acentuados en los tambores y los cánticos de las amazonas, que hacia el final adquieren mayor tempo y concluyen enérgicamente para dar respiro al oyente. Difícil no levantarse de la silla y ponerse a saltar, bailar, zapatear, etc.
Callisto: música primitiva y aterradora.The Gauntlet es una melodía desgarradora, en especial gracias al sufrido canto del coro de mujeres búlgaras. La música es oscura, lánguida, atroz, y pinta fielmente las emociones que azotaban la mente de nuestra guerrera al momento de sobrellevar el Rito al cual la sometió su propio ejército (episodio homónimo, primera temporada de Hércules).
Barn Blazers, Goodbye, On The Balcony, The Oracle, Hail Xena y Bloodlust son piezas incidentales, que a menudo incluyen el leitmotiv de la serie y mantienen un sustento musical similar sobre la orquesta sinfónica. Challenging The Gods y Dreamscape suenan más electrónicos y en algún que otro pasaje se nota la presencia de instrumentos no convencionales (la gaita y el kaval, de fondo, en Dreamscape).
Fight On The Heads y Draco’s Men, ambas del capítulo inaugural de la historia de Xena, marcan un sesgo definido y análogo, con el leitmotiv como base y el tono épico que parece retratar en cada sección una pelea o un enfrentamiento heroico.
Glede Ma Glede es una bellísima melodía tradicional de raíces eslavas, también escuchada por primera vez en Sins Of The Past, entonada por las mujeres de Anfípolis en su faena rural. En lo sucesivo se convertiría en referente de la ciudad natal de Xena (recordar Remember Nothing, Intimate Stranger y Amphipolis Under Siege).
Burying The Past fue la primera aproximación al universo musical de la serie, incluso anterior al mismísimo Tema Principal. Imposible no evocar en la memoria la escena que nos presentó a Xena cabalgando en medio de ese inmenso y verde paisaje para luego enterrar su armadura en un intento por sepultar también su ignominioso pasado. La gaita demarca tempranamente una estética innovadora, al igual que las castañuelas que se escuchan de fondo, y la canción adquiere, al promediar, un ritmo más sostenido gracias al kaval y la combinación con la percusión que recuerda a los ritmos árabes. El canto de la mujer búlgara (“magdalena, magdalena”; o al menos eso es lo que se entiende) da pie a la última sección y pone la nota trágica en un tema en el que se pueden distinguir tres patrones rítmicos bien definidos.
Xena’s Web, también conocida inicialmente en Hércules, fue la pieza ideal para describir la personalidad manipuladora y perversa que caracterizaba a nuestra querida guerrera antes de reformarse. Se trata de una composición simple y poco presuntuosa pero a la vez reveladora de los laberintos sombríos y torturados del alma de Xena. La introducción vocal de The Warrior Princess irrumpe al promediar el tema y da pie para virar el tono hacia una melodía más oscura y desolada.
Funeral Dance y Funeral Pyre pertenecen al mismo episodio (Hooves & Harlots), al igual que Gabby Dance, y mantienen las raíces tribales de éste último, en especial por el compás de los tambores y los cantos casi litúrgicos de las amazonas; en la primera el tempo es más acelerado y en la segunda el énfasis está puesto en la vocalización, que presupone una mayor redundancia en la melancolía.
Quarterman’s Festival es un desafío a permanecer quieto: el golpeteo frenético e hipnotizador de la percusión y la gaita que pronto comienza a sonar, con giros orientales, predominan en un ritmo absolutamente contagioso.
Roll In The Leaves, del episodio de Hércules, Unchained Heart, es una suerte de interludio romántico, de sonidos casi bucólicos y una melodía muy sugerente.
Going To Kill Me también presenta algunos toques de oriente, y recuerda más a Las Mil y Una Noches que a los mitos griegos. Es muy breve, e incluye el leitmotiv en acordes juguetones.
The Wrath Of Callisto es el tema que nos presentó a la más memorable villana en la historia de Xena. La introducción es estremecedora, los ritmos son acentuadamente oscuros y los coros contribuyen a crear una atmósfera de miedo, peligro y destrucción. El canto femenino se transformó en el leitmotiv de Callisto.
Ladder Fight es otra de las piezas ya clásicas en la serie, al igual que la escena para la que fue concebida (la pelea de Xena y Callisto en las escaleras). Vientos, percusión y cuerdas se combinan magníficamente en un digno retrato de la acción. Ambos leitmotivs, el de Callisto y el de Xena, se entrecruzan antes de que la melodía se atempere un poco para generar la tensión adecuada, luego volver al ritmo inicial y concluir con una sección orquestal espléndida.
Cierra el disco una versión extendida del Tema Principal, en la que se agregan unos once o doce segundos al puente, más algunos traqueteos en el comienzo que parecen hechos con castañuelas.
En suma, el Volumen I de la colección de Xena es un auténtico testimonio del concepto musical al que dio lugar la serie: una mezcla constante y consistente de sonidos tradicionales con otros más privativos de culturas diferentes, amasados en un producto final interesantísimo y delicioso. Y que —por fortuna— es apenas el comienzo.
1 Instrumento de viento de embocadura, construido en madera, típico del folclore búlgaro.
Reseña extraida de: http://www.argenxena.com.ar/

Hevia - Obsessión

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Alcanza el éxito con su primer disco en solitario Tierra de nadie en 1998, del que vendió dos millones de copias. Con este trabajo, y gracias principalmente al tema Busindre Reel, consigue varias certificaciones de oro y platino en Europa, especialmente en Italia. Los premios se suceden, Ondas, Amigo, Premios de la música y en 2.000 el "Multiplatinum Award" por ventas superiores a un millón de discos en Europa. A ese álbum le seguirían Al otro lado - Al otru llau en 2000, con medio millón de copias vendidas, y Étnico ma non troppo en 2003. Los conciertos se suceden ininterrumpidamente desde el año 1998, actuando desde entonces en múltiples festivales, tanto celtas, pop, jazz, o religiosos como el Concierto de Navidad del Vaticano en 2001, etc. En 2007 publica su último álbum, Obsession, con una tendencia más chill-out que los anteriores pero sin perder las raíces celtas que caracterizan al artista asturiano.
Además de instrumentista, Hevia compone la mayoría de los temas que integran sus discos. También gestiona la fábrica de instrumentos musicales ARHPA, junto con Parrado y Aragón, con sede en Guadarrama.

Sí a la llingua
José Ángel Hevia se ha implicado desde hace tiempo en diversas campañas no partidistas de defensa de la lengua asturiana. Ha sido el encargado de leer manifiestos en manifestaciones y ha se ha comprometido cívicamente con la defensa del idioma.
Recientemente ha participado en la campaña "Doi la cara"

Hevia - Etnico Ma Non Tropo

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En 1991 gana junto con su hermana María José el primer premio en la "Muestra Nacional de Música Folk para jóvenes intérpretes del Instituto de la Juventud". El premio consistía en la grabación de un disco que se llamó "Hevia". Era de corte más tradicional, aunque con innovaciones importantes para el folk de la época. Ese mismo año gana junto con Santi Caleya, el primer premio de "Investigación Etnomusicológica, Eduardo Martínez Torner" del Conservatorio Superior de Música de Oviedo, por su trabajo "Método de Gaita Asturiana". En 1992 gana el primer premio del Trofeo para solistas de gaita en el Memorial Remis Ovalle de Oviedo. Ese mismo año gana el Trofeo Macallan para solistas de gaita del Festival Intercéltico de Lorient en Francia. En 1993 gana el primer puesto en el I Concurso y Muestra de Folklore Ciudad de Oviedo, en la modalidad de gaiteros solistas. Al igual que sus bandas de gaitas, que consiguen los primeros puestos en la modalidad de Bandas. En 1993, gana con María José el "Concurso para dúos de Instrumentistas Tradicionales", en los "Rencontres Internationales de Luthiers et Maîtres Sonnerurs" de St. Chartier, Francia. 1994 Gana el II Concurso y Muestra de Folklore Ciudad de Oviedo. Además, dos de sus bandas consiguen los primeros puestos. 1995 Primer premio en la modalidad de solistas de gaita en el III Concurso y Muestra de Folklore Ciudad de Oviedo. También primer premio en el Trofeo para Solistas de Gaita, Memorial Remis Ovalle. 1996 Primer puesto en la modalidad de solistas de gaita en el IV Concurso y Muestra de Folklore Ciudad de Oviedo.

Hevia - Al Otro Lado

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Hevia comenzó a tocar la gaita a la edad de 8 años. Su afición nació cuando, con cuatro años, vio por primera vez a un gaitero tocando en la calle. En 1985 fundó su primera banda de gaitas en Villaviciosa. Fundó y dirigió cinco bandas de gaitas que formaban la "Bandona de Asturias": Banda de Gaitas "Villaviciosa", Banda de Gaitas "Mieres del Camin", Banda de Gaitas "Ribesella", Banda de Gaitas "Candas" y Banda de Gaitas "Rei Aurelio".

Nicholas Hooper - Harry Potter & the Order of the Phoenix Soundtrack

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Hooper ha elaborado una partitura dinámica bien adaptada a las imágenes (de hecho en disco pierde puntos), utilizada sin llamar la atención innecesariamente y orquestada con atino, pero no logra evitar las sensaciones de que se trata de una obra bastante menor, apenas llamativa y con poco carisma y personalidad. A pesar de que en general el resultado es más que digno, seguramente pocos oyentes especializados consigan quitarse la sensación de que Hooper fue una elección equivocada y su composición queda bastante por debajo de lo que se espera para esta saga. Y por si fuera poco, ya que David Yates repite en la sexta adaptación es poco probable que la próxima cinta vuelva a tener un compositor distinto, sea el apreciado Williams o cualquier otro (personalmente me inclino por Doyle, que está menos visto). Por último, indicar que se le pueden poner pegas notables a la edición presente, pues no supera los cincuenta minutos pese a que seguramente había material de sobra y ofrece un orden de cortes prácticamente aleatorio.

Patrick Doyle - Harry Potter and the Goblet of Fire Soundtrack

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El score que Patrick Doyle proporciona al film es oscuro y enérgico, pero – al igual que la película – no alcanza el nivel de Harry Potter and the Prisoner of Azkaban (2004). Su banda sonora tiene temerarios cornos, increíble energía y acordes dramáticos.Para finalizar, las tres canciones del álbum pertenecen a Jarvis Cocker (“Do the Hippogriff”, “This is the Night” y “Magic Works”) y todas aparecen en la película, pero en el CD no agregan demasiado. Después de todo, comprendamos que como los protagonistas ya son adolescentes, se supone que la música que los identifica es el Rock.En definitiva, en Harry Potter and the Goblet of Fire, Patrick Doyle es brillante, romántico, amenazador, majestuoso, misterioso y heroico… según convenga. Desafortunadamente, en el filme muchas veces su música queda por debajo de los efectos sonoros y algunos temas incluso se cortan precipitadamente. La edición discográfica al menos le hace justicia, como corresponde.

John Williams - Harry Potter & the prisioner of Azkaban Soundtrack

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El Prisionero de Azkabán es el Score mas logrado de la saga hasta el momento, con temas como "A Window to the Past" que conmueve, a pesar de estar en una escena pasatista, o "Buckbeack´s Flight", que es impresionante y magestuoso, comparable, con Bastian's Happy Flight de Neverending story, temas que llevan la libertad como emblema.

John Williams - Harry Potter & the Chamber of Secrets Soundtrack

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En esta ocación Williams Colaboro con william Ross en la realizacion de este 2º score de la saga de Harry Potter. Toda la música es escrita por Williams, mientras que Ross, lo produjo, adaptó temas del score de la primera película y dirigió la orquesta en este. Apesar de que en esta ocasión Williams no condujo a la orquesta ni terminó al 100 % la partitura del filme, deja un legado que mantiene la familiaridad musical que impuso en el primer filme.

John Williams - Harry Potter & the Filosophers Stone Soundtrack

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Fue realizado el 30 de octubre de 2001. Compuesto y dirigido por John Williams. El film introduce muchos temas específicos (leitmotifs)Que son usados en al menos una de las secuelas. Estos temas incluyen dos temas para Voldemort, dos para hogwartsel tema de Diagon Alley, un tema de Quidditch, un tema para volar, un tema de amistad y el tema central (Hedwig's theme). Este último utilizado en todos los films.En esteel primer Soundtrack de la saga es conocido como "Prologue". Un arreglo orquestal del mismo tema es utilizado en los títulos de credito. Hedwig's Theme ha obtenido un status popularsignificante, utilizado en Ringtones, música de trailers y otras formas de multimedia.

Benoît Charest - Les triplettes de Belleville Soundtrack

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La riqueza técnica de Les Triplettes de Belleville cuenta con la aliada perfecta: la música. Benoît Charest hace de la música una acompañante que no opaca sino que resalta ella misma y a la imagen a la vez.

Encontramos en este disco una rareza y es el "Air On G String" de Bach en su versión Jazz (track No. 11 bach à la jazz)

Enaid & Einalem - Avalon a Celtic Legend

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En este disco vamos a encontrar poco de tradicional, ya que todas son composiciones de Diane y David Arkenstone. Los tiros van más al New Age, aunque basandose en el celtismo . La interpretación por parte del cuarteto Enaid, del que forman parte los autores de las canciones, es muy correcta.

Eric Serra - The Fifth Element Soundtrack

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Link en comentarios
Eric Serra, compositor frances de música de cine, conocido por ser el compositor habitual de las peliculas de Luc Besson, como en este caso, El 5º Elemento.Un Soundtrack con muchos toques electronicos al que se agregan un par de temas de R.X.R.A., Inva Mulla Tchako y la London Symphony Orchestra y una muy bonita composición como lo es el hermosisimo Plavalaguna.